Corralones y materiales: vender a obra con cheques diferidos sin que un rebote se coma el mes
Un corralón o una casa de materiales le vende a contratistas, albañiles y constructoras, casi siempre con cheques de pago diferido de monto alto: una obra se lleva arena, hierro, cemento y ladrillos por un valor importante contra un cheque a 30, 60 o 90 días. El problema es el tamaño del ticket: en este rubro, un solo cheque que rebota puede borrar la ganancia de un montón de ventas buenas, y la mercadería que salió del depósito ya no vuelve.
El material se entrega una vez; el cheque hay que verificarlo antes
A diferencia de otros rubros, acá no hay segunda chance: una vez que el camión descargó en la obra, recuperar el material es casi imposible. Por eso el control tiene que estar antes de cargar, no después. Y el aspecto del cheque no dice si va a tener fondos: lo que anticipa el riesgo son los antecedentes del librador —quien firma— en el BCRA. Si ya tiene cheques rechazados, deuda con atraso en la Central de Deudores o denuncias, ese cheque diferido de monto alto es justo el que no conviene aceptar sin respaldo.
Monto y plazo largo: dos cosas que suben el riesgo a la vez
En construcción se juntan las dos condiciones que más pesan en el riesgo de un cheque: montos altos y plazos largos hasta el cobro. Cuanto más grande el cheque y más lejos la fecha de pago, más tiempo hay para que la situación del librador se deteriore. Por eso no alcanza con mirar "si hoy está bien": conviene evaluar al emisor con el cheque de pago diferido en mano, ajustando por monto y plazo, y fijar una política de crédito por cliente en vez de decidir de taquito en el mostrador.
El mismo criterio para todos los que venden
En un corralón atienden varios vendedores y a veces el dueño no está. El riesgo entra por el más confiado: uno aprueba un cheque grande que otro hubiera frenado. Con un criterio común —verificar al librador en el BCRA y respetar un tope por cliente según su riesgo— la decisión deja de depender de quién atendió ese día. La política de cómo recibir cheques sin comerte los rechazos está en aceptar cheques en mi negocio.
Una constructora le pide a un corralón un camión de hierro y cemento para una obra, y lo quiere pagar con un cheque diferido a 90 días de monto alto. Antes de cargar, el vendedor consulta el CUIT del librador: aparecen rechazos recientes en el BCRA que a simple vista no se veían. En vez de perder el camión entero, el corralón le pide una parte en efectivo y el resto a plazo más corto. El material sale solo contra un cheque verificado y un riesgo acotado.
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